¿Café extranjero en una barra mexicana? Pues… depende.

¿Café extranjero en una barra mexicana? Pues… depende.

Hace poco vi una publicación de cierta tienda de café mexicano que lanzaba una serie de argumentos en contra de promover granos extranjeros en una barra nacional. Y aunque me parecieron interesantes, no estoy 100 % a favor ni en contra. Más bien, creo que hay matices que vale la pena discutir sin tanto dramatismo ni complejos.

El primer punto decía que promover café extranjero en una barra mexicana es como vender tacos de Taco Bell en Oaxaca. Y yo digo: ¿y qué tiene? Lo que está mal no es hacer taquitos gringos, lo que está mal es traer a Taco Bell y venderlo como la cúspide de la cocina. A lo mejor hay quien quiere un taco con carne molida, queso amarillo y sour cream. Se vale. Hay un nicho. El problema es rendirle culto a la marca, no explorar otras propuestas.

Otro punto mencionado: “es que el de Etiopía sabe mejor” - No estas educando al cliente, estas perpetuando inferioridad de calidad. ¿Y si sí es mejor? El gusto es subjetivo. No todo tiene que ser político ni complejo de inferioridad. Si un cliente prefiere un natural de Yirgacheffe a un lavado de Oaxaca, no lo hace traidor. Lo hace humano. Curioso. Fan del sabor. No hay que pelearse con eso.

Otra joyita que dice es: “es que así se ve más pro mi barra” y el argumento es: "Importar cafe no te hace internacional, te hace desleal". ¿La neta?, sí se ve mejor al tener mas opciones, mostrar diversidad y abrir el espectro: eso es profesionalismo. Lo que no es pro es comprar un café extranjero solo por el empaque y no tener idea de qué perfil tiene o cómo extraerlo. Tener más opciones sí suma. Tenerlas nomás “pa’ la foto”, no.

También se escribió que “lo de afuera es mejor segun tu algoritmo”. Y otra vez: no necesariamente. Pero tampoco está mal disfrutar lo diferente. Lo exótico no es mejor ni peor. Es… otra cosa. Y eso también es rico. Si la variedad te incomoda, el problema no es el café.

Y cerraban con que “no es nacionalismo ofrecer cafe importado y que eso es sentido comun”. Coincido en que debemos promover lo nuestro. Pero también hay que saber cuándo lo nuestro necesita subirle dos rayitas. Decir que el café mexicano es el mejor del mundo sin tener estándares, trazabilidad o control de calidad, eso sí es nacionalismo vacío. No lo hacemos mejor siendo unos pendejos.

Yo quiero que el café mexicano crezca. Pero crece en competencia, en contraste, en diálogo con otros orígenes. No en aislamiento.

Así que si quieren vender café extranjero en sus barras: DENSE, Solo no se pongan la camiseta de otra marca sin saber qué estás sirviendo.

Y si vendes mexicano: qué chingón. Pero que sea el mejor. No solo el más cercano y/o conocido.