Últimamente he pensado mucho en “El Juego”.
Y creo que una de las cosas que más me han pegado ultimamente es entender que realmente no existe una separación entre vida y trabajo, aunque parezca que si. O aunque queramos fingir que si. Por mucho tiempo pensé que si existía, que había una versión “profesional” de mí y otra “personal”, como si pudiera entrar y salir de distintos modos dependiendo del contexto. Ahorita toca trabajar. Ahorita toca descansar. Ahorita toca ser líder. Ahorita toca ser persona. Pero honestamente cada vez siento menos eso.
Por que al final del día todo se mezcla. Como te sientes afecta como trabajas, como trabajas afecta tus relaciones, tus relaciones afectan tu energía y tu energía afecta como lideras. Y asi sucesivamente. Si tienes problemas personales, afectan tu claridad mental. Si estas cansado, afecta tu paciencia. Si tu empresa va mal, afecta tu autoestima aunque no quieras aceptarlo. Si una relación importante en tu vida se mueve, se mueve todo lo demás también.
Entonces realmente… ¿si existen juegos separados?
No se.
Cada vez siento más que solo existe El Juego.
Y creo que eso también es parte de crecer. Entender que no puedes fragmentarte infinitamente. Al final sigues siendo la misma persona atravesando distintos escenarios. El mismo cerebro. La misma ansiedad. Los mismos miedos. La misma conciencia viendo todo.
Ultimamente también me he dado cuenta de algo que honestamente me incomoda aceptar: muchas veces ya se que hacer.
PERO ese no es el problema.
No estoy perdido ni confundido. Mas bien creo que evado la responsabilidad.
Y creo que gran parte de eso es miedo, pero no miedo “clasico”, no miedo a hacer algo peligroso o asi. Mas bien miedo a la responsabilidad y a la presión que viene después. Por que hay decisiones que cambian cosas, conversaciones que cambian dinámicas y momentos donde sabes perfectamente que algo tiene que moverse, pero también sabes que una vez que lo hagas ya no puedes regresar a como estabas antes.
Y pues si… a veces da demasiada flojera cargar con eso. Supongo que también da miedo. Miedo a que salga mal, pero también miedo a que salga bien.
Por que cuando algo funciona, también cambia el Juego. Cambian expectativas, cambian responsabilidades, cambia la presión, cambia la manera en la que te perciben los demás y hasta cambia la manera en la que te percibes tu.
Creo que muchas veces romantizamos demasiado el crecimiento personal o el liderazgo, como si crecer fuera solamente “convertirte en tu mejor versión”. Pero honestamente creo que también hay algo muy doloroso en crecer.
Por que hay partes tuyas que ya no sobreviven después.
Hay maneras de pensar que ya no te sirven. Hay comodidades que ya no puedes justificar. Hay excusas que empiezan a sonar falsas incluso para ti mismo.
Y creo que parte de mi resistencia ultimamente viene de ahí.
No tanto de no saber que hacer.
Mas bien de saber perfectamente que ciertas decisiones van a mover cosas reales.
Tambien he pensado mucho en liderazgo ultimamente.
Especialmente trabajando con otras personas.
Por que es muy facil caer en el “muy su pedo”. Y pues si, muchas veces SI es muy su pedo.
Pero luego pienso “ok… ¿y que quiero lograr realmente?”.
¿Tener razon? ¿O mover las cosas hacia adelante?
Por que al final del dia trabajas con las piezas que tienes, no con las ideales.
Y creo que ahi cambia mucho la perspectiva. Por que puedes pensar “deberian entender”, “deberian actuar diferente”, “deberian comunicar mejor”… ok, pero no lo estan haciendo. Entonces el tema es entender como sigues jugando con eso.
Y ahi es donde creo que entra el liderazgo realmente. No tanto en controlar gente, mas bien en entender que si eres el lider probablemente te toca comunicarte mejor TU, no esperar que la otra persona magicamente entienda todo.
Y esto me dio en la madre por algo muy sencillo: ser adulto no significa necesariamente tener claridad emocional, capacidad de comunicación o madurez real. Hay gente que sigue reaccionando desde el miedo, el ego, la inseguridad o impulsividad aunque tengan 40 años. Y la verdad es que yo tambien hago eso.
Entonces parte del liderazgo también es entender con quien estas hablando realmente. A veces le hablas al empleado. A veces le hablas a la persona. A veces le hablas al miedo de la persona, a alguien cansado o a alguien que simplemente no entiende el contexto completo.
Y pues si, puedes frustrarte y pensar “deberian entender”.
Pero otra vez aparece la misma pregunta:
¿Que quiero lograr?
Por que si realmente quiero mover las cosas hacia adelante, entonces probablemente me toca construir el puente de comunicación aunque me de flojera hacerlo.
Y creo que eso también conecta mucho otra idea que me ha estado rondando ultimamente:
El seguir jugando.
Por que creo que al final “seguir jugando” realmente significa no rendirte, incluso cuando tienes muchas ganas de hacerlo.
Por que pues si… hay dias donde da demasiada flojera cargar con ciertas cosas. Responsabilidades, conversaciones, decisiones, presión, problemas, gente, dinero, expectativas. Y mas cuando sabes que realmente nadie las va a resolver por ti.
Yo soy el que tiene que hacerlo.
Y actualmente creo que mucha gente no se rinde cuando fracasa.
Creo que mucha gente se rinde mucho antes de fracasar.
Se congelan. Dejan de intentar. Dejan de mover cosas. Dejan de tomar decisiones.
Siguen existiendo… pero ya no estan jugando realmente.
Y si, entiendo el por que pasa.
A veces el peso de ciertas cosas cansa demasiado.
A veces uno quisiera nomas apagar el cerebro un rato y dejar de cargar con responsabilidades.
A veces uno quisiera que alguien más resolviera las cosas.
Pero pues… el juego no funciona asi.
Y no se… creo que ultimamente he entendido que parte del Juego es eso.
No esperar a no tener miedo. No esperar a sentirte listo. No esperar a que todo se acomode.
Mas bien seguir moviendo cosas aun cuando tienes ganas de mandar todo a la verga un rato.
Y pues no se, la reflexión final es:
Creo que tengo miedo.
Al fracaso. Al éxito. A la presión. A cambiar cosas.
A muchas cosas realmente.
Pero supongo que parte del Juego es seguir jugando.